La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) celebró la última jornada de la II Semana Oncológica para Pacientes, dedicada al cáncer de próstata, en el Salón Areilza del Colegio de Médicos de Bizkaia. La sesión, organizada por la Sección de Oncología Médica de la ACMB y dirigida al público general, reunió a especialistas en anatomía patológica, urología, oncología radioterápica y oncología médica para ofrecer una visión integral de esta enfermedad.
El cáncer de próstata constituye el tumor maligno más frecuente en el varón, con el 31% del total de diagnósticos oncológicos masculinos y una mortalidad del 11%, lo que supone una supervivencia del 89%. Los especialistas recordaron que su incidencia está aumentando, en parte por la mayor longevidad de la población, y advirtieron de que su forma de presentación puede confundirse con los síntomas propios del crecimiento benigno de la próstata, habitual con la edad, salvo en fases avanzadas.
La jornada fue presentada y moderada por la Dra. Josefa Ferreiro, médica especialista en Oncología Médica, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, profesora de Oncología Médica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Deusto y presidenta de la Sección de Oncología Médica de la ACMB.
El programa incluyó la intervención de la Dra. Rebeca Ruiz Onandi, especialista en Anatomía Patológica del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, profesora de Anatomía Patológica Especial de la Universidad del País Vasco (por quien es doctora en Medicina), responsable del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Quirónsalud Bizkaia y presidenta de la Sección de Anatomía Patológica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.
En su alocución, abordó la anatomía patológica de los tumores malignos de próstata. Tal y como puso de manifiesto, el análisis de las biopsias y posterior emisión del diagnóstico la realiza una o un especialista médico en Anatomía Patológica. «Este diagnóstico precisa un primer paso de fijación del tejido, un segundo paso de tallado, un tercer paso de procesamiento de lo tallado, un cuarto paso de corte en microtomo y tinción y, por último, la visualización de las imágenes al microscopio o en pantalla tras digitalización de los portas». Además, de lo anterior, según detalló, después puede ser necesaria «la realización de técnicas especiales (inunohistoquímicas o moleculares) para verificar la presencia o ausencia de determinadas características celulares o mutaciones como el gen BRCA».
En concreto, en el diagnóstico del adenocarcinoma de próstata se incluyen «datos del grado histológico mediante el Sistema de Gradación de Gleason, el grupo ISUP o escala de agresividad (que deriva del grado histológico) o el estado de los márgenes de una pieza de resección (afectados o no)».
El informe de Anatomía Patológica es uno de los datos que se tienen en cuenta para realizar las subsiguientes aproximaciones terapéuticas. La Dra. Ruiz Onandi concluyó recalcando que todo lo anterior requiere de unos tiempos mínimos, en general de tres días, desde que la muestra llega al Servicio de Anatomía Patológica. Además, el material parafinado se guarda para poder realizar, si fuera necesario, estudios adicionales ulteriores conforme avanza la ciencia.
A continuación, el Dr. José Gregorio Pereira, especialista en Urología, jefe del Servicio de Urología de la Clínica Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre y presidente de la Sección de Urología de la ACMB, analizó la clínica y la cirugía de los tumores de próstata.
Durante su intervención, Pereira recordó que el cáncer de próstata es el tumor maligno más frecuente en el varón y subrayó la importancia del diagnóstico precoz oportunístico, especialmente en varones de entre 50 y 70 años, así como en pacientes con antecedentes familiares, mutaciones relacionadas con el gen BRCA-2 o factores de mayor riesgo. Según explicó, la determinación del PSA (antígeno prostático específico) en sangre continúa siendo una herramienta clave, aunque su baja especificidad obliga a apoyarse en nuevas pruebas diagnósticas, marcadores y técnicas de imagen.
El urólogo destacó también el papel de la resonancia magnética multiparamétrica de próstata y del sistema PI-RADS (Prostate Imaging Reporting and Data System-Sistema de informes y registro de imágenes de próstata) para estandarizar el diagnóstico y facilitar biopsias guiadas por fusión. La biopsia guiada por fusión combina las imágenes de la resonancia magnética con la ecografía en tiempo real para dirigir la toma de muestras hacia las zonas sospechosas de la próstata con mayor precisión.
No obstante, el urólogo de IMQ advirtió de que una resonancia negativa no excluye por completo el riesgo de cáncer de próstata, por lo que la biopsia sigue siendo necesaria para confirmar o descartar los hallazgos.
Pereira trasladó además un mensaje de esperanza, al señalar que «afortunadamente, el 80% de los cánceres de próstata se da en estadios localizados», lo que permite «plantear tratamientos con intención curativa y alcanzar excelentes tasas de supervivencia».
Asimismo, insistió en que la decisión terapéutica debía tomarse con el paciente y en función del grupo de riesgo, contemplando opciones como la vigilancia activa —seguimiento estrecho sin tratamiento inmediato en tumores de bajo riesgo—, la prostatectomía radical —extirpación quirúrgica de la próstata—, la radioterapia —uso de radiación dirigida para destruir células tumorales—, la braquiterapia —modalidad de radioterapia en la que la fuente radiactiva se coloca dentro o muy cerca de la próstata—, la terapia focal —tratamiento dirigido solo a la zona concreta de la próstata donde se localiza el tumor— o los tratamientos multimodales —combinación de varias estrategias terapéuticas, como cirugía, radioterapia y tratamiento de deprivación hormonal—.
La sesión contó también con la participación de la Dra. Maider Sierra, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Basurto, quien abordó la radioterapia de los tumores de próstata. Sierra defendió que, en el tratamiento del cáncer de próstata, «la radioterapia no es una opción secundaria, sino una herramienta terapéutica principal, altamente precisa y con intención curativa».
La especialista explicó que la radioterapia ha experimentado una evolución extraordinaria en los últimos años, con técnicas que permiten una mayor precisión y una mejor protección de los tejidos sanos. Según señaló, estos avances se traducen en menos efectos secundarios y en una mejor calidad de vida para los pacientes.
Sierra incidió en que la radioterapia debe entenderse como un tratamiento «a medida» frente al cáncer de próstata, ya que no todos los pacientes requieren el mismo abordaje. La clasificación de la enfermedad por grupos de riesgo, explicó, permite elegir la estrategia radioterápica más adecuada en cada caso, evitando tanto el sobretratamiento como un tratamiento insuficiente.
«La radioterapia proporciona diariamente una precisión milimétrica en el tratamiento del cáncer», afirmó Sierra, quien añadió que la tecnología actual permite aumentar la dosis dirigida al tumor y proteger al máximo órganos cercanos como la vejiga y el recto. También subrayó que se trata de un tratamiento en el que el trabajo en equipo resulta fundamental.
La jornada se completó con la ponencia del Dr. Mikel Arruti, especialista en Oncología Médica del Hospital Universitario Galdakao y profesor de Oncología Médica de la Universidad de Deusto, sobre el tratamiento médico de los tumores de próstata. Tras las intervenciones, se abrió un espacio de discusión y conclusiones con el objetivo de resolver dudas y acercar a los pacientes información rigurosa y actualizada sobre esta patología.
La jornada se enmarcó en la II Semana Oncológica para Pacientes, organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao con la colaboración de la Asociación Contra el Cáncer en Bizkaia y Asociación de Oncólogos Médicos del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo.
