
Francisco Santaolalla, Jon Sagazola, Aizea Mardones, Agurtzane Ortiz, Itziar Gotxi y Arantza Ibargutxi
La Semana Médica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) ha alcanzado el ecuador de su quincuagésimo segunda edición, abordando la rinosinusitis crónica con poliposis nasosinusal y la relación existente entre el asma y la enfermedad inflamatoria nasosinusal.
La Semana Médica de la ACMB, que se desarrolla en la sede del Colegio de Médicos de Bizkaia y con el patrocinio de IMQ, es un ciclo formativo abierto a profesionales sanitarios y estudiantes que aborda de manera general en esta edición, del 7 al 9 de octubre, la actualización de conocimientos en relación con la enfermedad inflamatoria nasosinusal.
Durante la jornada del miércoles, 8 de octubre, el primer tema tratado fue, ‘Rinosinusitis crónica con poliposis nasosinusal’, impartido por Jon Sagazola Odriozola, especialista en Otorrinolaringología del Hospital Universitario Basurto.
Según explicó al público presente, la rinosinusitis crónica con poliposis (RSCcP) es, como su propio nombre indica, una rinosinusitis crónica y, como tal, debe cumplir, en primera instancia, los criterios clínicos establecidos por las guías EPOS para profesionales —editadas por la Sociedad Europea de Rinología— y, además, presentar pólipos en la exploración. Tal y como desveló el experto, la prevalencia estimada en Europa de esta afección es del 11% de la población, siendo mayor en algunos grupos de pacientes, como el asmático, en el que llega al 35%.
«El sustrato etiopatogénico de la rinosinusitis crónica con poliposis es la inflamación crónica de las fosas nasales, los senos paranasales y la vía respiratoria inferior. Esta inflamación es la denominada Th2, en la que los principales agentes son los eosinófilos y la inmunoglobulina E (IgE). Este mecanismo inflamatorio se relaciona con numerosas comorbilidades», detalló el Dr. Sagazola.
Para el experto, si bien la anamnesis y la endoscopia permiten el diagnóstico de la rinosinusitis crónica con poliposis, «esta entidad precisa de un abordaje más extenso mediante cuestionarios, una analítica de sangre y estudios complementarios para conocer la mejor manera de controlar la enfermedad e indicar el o los tratamientos adecuados. Especial atención merece el olfato, pudiendo ser el síntoma guía en el seguimiento del paciente».
Respecto al tratamiento, «el de primera línea sigue siendo el uso de los corticoides intranasales con el apoyo quirúrgico en los casos de enfermedad mal controlada pese a un tratamiento médico adecuado».
Además, el Dr. Sagazola advirtió de que se debe tener presente «la ventana que se ha abierto para estos pacientes con las terapias biológicas».
Segunda ponencia
La segunda ponencia de este día, ‘Asma y su relación con la enfermedad inflamatoria nasosinusal’, fue presentada por Aizea Mardones Charrolade, especialista en Neumología de IMQ y del Hospital Universitario Basurto.
El asma y la patología nasosinusal son enfermedades muy prevalentes que con frecuencia coexisten en un mismo paciente. Numerosos estudios han demostrado que la afectación inflamatoria de la vía aérea superior y la inferior no son procesos independientes, sino manifestaciones de una misma enfermedad inflamatoria crónica que afecta a todo el árbol respiratorio. Este concepto, conocido como “vía aérea única”, ha cambiado la manera de entender y abordar ambas patologías.
«La fisiopatología compartida se basa fundamentalmente en la inflamación tipo 2, mediada por linfocitos Th2 y por las interleucinas IL-4, IL-5 e IL-13, que inducen una infiltración eosinofílica, la producción de inmunoglobulina E y el remodelado de la mucosa respiratoria. Esta respuesta inflamatoria puede iniciarse en la mucosa nasal y propagarse hacia el árbol bronquial o viceversa, explicando por qué los pacientes con rinosinusitis crónica con poliposis nasosinusal suelen presentar asma de difícil control y mayor frecuencia de exacerbaciones», declaró la Dra. Mardones.
La experta puso de relieve que, desde el punto de vista clínico, la coexistencia de asma y enfermedad nasosinusal se asocia con «un peor control de los síntomas, un mayor uso de corticoides sistémicos y una menor calidad de vida». Además, tal y como explicó, «se ha observado que el tratamiento adecuado de la patología nasosinusal mejora significativamente el control del asma, reduciendo las exacerbaciones y la necesidad de medicación». Por todo ello, la especialista concluyó señalando que el manejo del paciente respiratorio debe ser «multidisciplinar e integrado».
Itziar Gotxi Erezuma, especialista en Otorrinolaringología de IMQ y del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, así como profesora de las universidades del País Vasco y de Deusto, actuó como moderadora del segundo día de las jornadas.
La Semana Médica es una iniciativa formativa que organiza la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, patrocina el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ) y que cuenta con la colaboración del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Deusto, la Sociedad Vasca de Otorrinolaringología, el Colegio de Médicos de Bizkaia, GSK y Sanofi.
