Francisco L Dehesa y Javier Ogando

La última jornada de la 48.ª Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), ha concluido con un repaso a la ética, la investigación y la salud emocional, dentro del marco general temático ‘La labor del personal sociosanitario frente a la pandemia’. La Semana de Humanidades se ha desarrollado del 23 al 25 de marzo, se ha podido seguir libre y gratuitamente en Internet en la web www.acmbilbao.org y cuenta con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia e IMQ. Esta última jornada ha tenido como moderador a Javier Ogando, presidente de sección de Salud Mental y Toxicomanías de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y ha contado con la presencia de Francisco L. Dehesa, vicepresidente veterinario de esta institución.

En la clausura, habló en primer lugar Lourdes Zurbanobeaskoetxea, presidenta del Comité de Ética de Intervención Social de Bizkaia, jefa del Servicio de Valoración y Orientación y Coordinadora Sociosanitaria de la Diputación Foral de Bizkaia, quien presentó los ‘Dilemas éticos de la pandemia’.

La experta desgranó cómo al inicio de la pandemia se planteó la actuación “como una guerra contra un virus que nos quería matar. Se primó el valor de la salud biológica y la supervivencia, olvidando que la salud es algo más que sobrevivir, es algo más que no enfermar; es tener capacidad de desarrollar un proyecto personal y social, de amar, de cuidar y ser cuidados y cuidadas. Se dejó fuera de la toma de decisiones valores que hasta entonces habíamos considerado fundamentales como la libertad, la integralidad, la personalización de la atención y la dignidad al final de vida”.

La urgencia de la situación “ha llevado a una toma de decisiones sin tiempo para pensar y reflexionar suficientemente sobre las consecuencias de esas decisiones en las personas afectadas por las mismas. Se han aplicado medidas uniformes para personas muy vulnerables y que tienen situaciones muy diversas, por lo que las mismas medidas no les han afectado por igual. Y sobre todo, han sido mantenidas quizá demasiado tiempo”, valoró la presidenta del Comité de Ética de Intervención Social de Bizkaia.

Zurbanobeaskoetxea manifestó que las decisiones de los expertos se han basado “en criterios científicos, que deben por supuesto estar en el centro de las mismas, pero debemos incluir en dichas decisiones otros valores fundamentales que pueden resultar lesionados. La ciencia no puede por sí sola decir qué decisión tomar. Es necesario tomar tiempo para reflexionar sobre qué debemos hacer, de responsabilizarnos sobre lo que hacemos, y deliberar para encontrar respuestas prudentes y acordar qué valores y virtudes queremos proteger y desarrollar”.

Lourdes Zurbanobeaskoetxea, Isabel Alonso Durana y José A Martín Zurimendi

A continuación Isabel Alonso Durana, enfermera especialista en Salud Mental de la Red de Salud Mental de Araba (Osakidetza) y jefa de estudios de la Unidad Docente de Enfermería de Salud Mental de Osakidetza, habló sobre ‘Investigación en cuidados: impacto de la pandemia en los profesionales de la salud’. Según declaró, “la pandemia por COVID-19 ha originado en los profesionales de la salud que trabajan dentro del sistema sanitario y sociosanitario una alta prevalencia de problemas de salud mental como son la ansiedad, la depresión, el estrés, el insomnio y el estrés postraumático”. Estos problemas de salud “no solo afectan en el ámbito personal sino que también lo hacen en el ámbito profesional, pudiendo repercutir en la calidad de los cuidados que se prestan a la población”.

Para la enfermera, “los sistemas sanitario y sociosanitario deben implantar acciones que vayan dirigidas a proteger la salud mental de los profesionales de la salud. Por ello, es fundamental llevar a cabo estudios de investigación de tipo longitudinal que ayuden, por una parte, a conocer cómo esta pandemia impacta sobre ellos a medio y largo plazo en las esferas personal, laboral y familiar, y por otro lado, establecer qué intervenciones son las más eficaces para que ayuden a estos profesionales a aumentar las estrategias de afrontamiento y la resiliencia frente a esta situación de crisis sanitaria que se está viviendo y que además se perpetúa en el tiempo”.

Por último, José Andrés Martín Zurimendi, secretario del Consejo Asesor de Salud Mental de Euskadi y jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, hizo un repaso en su alocución al ‘Programa de apoyo emocional para pacientes y profesionales de Osakidetza’. Tal y como puso de relieve, “la identificación de la necesidad del apoyo emocional a pacientes, familiares y profesionales obedece a la situación de crisis sanitaria motivada por la gran incidencia de la infección por COVID-19. Este apoyo se extendió a todas las Organizaciones de Osakidetza promovidas desde el Consejo Asesor de Salud Mental del Departamento de Salud”.

La necesidad de apoyo emocional “surge desde el primer momento en el que se desencadena la crisis, favoreciendo así una mejor evolución de las personas atendidas y evitando secuelas postraumáticas, y se mantiene en el tiempo, durante la persistencia de la epidemia”, destacó el psiquiatra. “Es una práctica que surgió de manera espontánea, sin una planificación previa y a iniciativa de los profesionales de los servicios de Psiquiatría y los centros de Salud Mental, y desde sus diferentes visiones profesionales: psiquiatras, psicólogos y enfermeros de salud mental. Está orientada a apoyar a los propios profesionales de Osakidetza, al resto de compañeros y compañeras de las Organizaciones Sanitarias Integradas y a las personas directamente afectadas por la enfermedad y a sus allegados, en un momento de crisis, de aislamiento, de soledad, de incertidumbre, cuando no de fallecimientos, con necesidad de elaboración del duelo por parte de los familiares de las personas con peor evolución”.

Programa de apoyo emocional para pacientes y profesionales de Osakidetza se constituyó “en base a unos objetivos y a unos indicadores consensuados entre todas las organizaciones de Osakidetza. El programa cuenta con accesos directos a través de teléfonos específicos y se complementa con actividades grupales de apoyo emocional, actividades de autocuidado y de relajación, y de formación continuada. Se fomenta así una visión menos medicalizada y tecnificada de la enfermedad, sobre todo en esta  fase de crisis, y favorece una mejor relación en la interacción entre pacientes, familiares y profesionales y de los profesionales entre sí, contribuyendo de este modo a una visión más emocional y más humanizada de la asistencia”, concluyó José A. Martín Zurimendi.

La XLVIII Semana de Humanidades estuvo organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ), así como con la colaboración del departamento de Salud del Gobierno Vasco, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, la Facultad de Medicina y Enfermería y la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), la Universidad de Deusto y Mutualia. De manera paralela, las conferencias se vieron acompañadas por la XLVIII Exposición antológica de académicos pintores y por la XLII Semana Fotográfica, que se pueden visitar igualmente de manera virtual en la web www.acmbilbao.org.

         Joseba Ibarmia, Magdalena Múgica y Ricardo Franco Vicario

La segunda jornada de la 48.ª Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), que se desarrolla durante los días 23, 24 y 25 de marzo bajo el lema ‘La labor del personal sociosanitario frente a la pandemia’ y se puede seguir libre y gratuitamente a partir de las 18.00 horas en Internet en la web www.acmbilbao.org, ha tenido como tema central a la experiencia de estos profesionales.

Así, con la moderación de Magdalena Múgica, médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria de IMQ, y la presencia de Ricardo Franco Vicario, presidente de la Academia, dio comienzo la primera ponencia, que corrió a cargo de Margarita Sáenz, psiquiatra del Hospital Universitario Cruces y profesora asociada de la UPV/EHU, quien habló sobre ‘Género y salud mental en la pandemia’. Según declaró, “durante la primera ola de la pandemia, lo que se ha evidenciado es que las que hemos estado en primer plano hemos sido las mujeres; el 70 % de las sanitarias somos mujeres; las limpiadoras de los hospitales, son las mujeres; las cuidadoras, son las mujeres; las cajeras de los supermercados, son las mujeres; y esto ha puesto de relieve cómo los cuidados han de estar en el centro de la atención sanitaria”

En un estudio realizado en el Hospital Universitario Cruces, realizado a través de una encuesta anónima hecha a profesionales sanitarios, “quedó patente que ser mujer suponía un riesgo en sí, añadido a trabajar, por ejemplo, en la UCI o en reanimación. No se ha tenido en cuenta la doble o triple jornada de las mujeres. Las mujeres nos hacemos cargo de las criaturas, nos hacemos cargo de nuestros mayores, etcétera, y toda esa sobrecarga y ese estrés crónico, con el miedo a infectar a nuestros familiares cuando salíamos de trabajar, ha hecho que en los estudios recientes que hay sobre los efectos en la salud mental de las y los profesionales sanitarios, los resultados sean más relevantes en el caso de las mujeres: hay más ansiedad, depresión, insomnio y trastorno por estrés postraumático”.

Tras la psiquiatra, tomó el relevo Naiara Fernández, directora Asistencial de IMQ Igurco, e Iñaki Artaza, director de Innovación, Sistemas de Gestión y Evaluación del Departamento de Políticas Sociales de la Diputación Foral de Álava y exdirector asistencial de IMQ Igurco, quienes expusieron la conferencia ‘Humanizando la atención a las personas mayores en tiempos de pandemia’.

Según dijo la médica especialista en Geriatría, Naiara Fernández, “durante los duros meses vividos en 2020, acechados por una pandemia y obligados a aumentar la distancia física entre nosotros, ha quedado manifiesta la fragilidad de las personas mayores para ver satisfechas sus necesidades”.

Tal y como aseveró, “han sufrido situaciones de riesgo clínico y social atribuible a la sobrecarga de los servicios sanitarios y sociales. También se ha constatado un deterioro de sus capacidades funcionales (marcha, caídas en domicilio, etcétera) y un peligroso aumento de la percepción de soledad, que debe activar en los profesionales que nos dedicamos a atender a las personas mayores un cambio en el modelo de atención”.

Con respecto al cambio en el modelo de atención, la geriatra de IMQ abogó por “promover la participación de la persona mayor en su proceso de atención para evitar el abandono de la satisfacción de las necesidades que considera básicas, y que van a ser diferentes según la priorización de cada una de las personas que conforman el heterogéneo grupo de personas mayores. Deberemos trabajar por darle a cada uno lo que necesite para envejecer de forma satisfactoria, y con la mejor calidad de vida percibida a lo largo de los años”.

La directora asistencial de IMQ Igurco manifestó igualmente que “hablar de humanizar la atención a la personas mayores implica satisfacer sus necesidades de forma global. Son —y somos— más que una suma de sistemas fisiológicos; somos personas con emociones y sentimientos, personas que vivimos en un entorno concreto, formando parte de una unidad convivencial —familiar, de allegados, de vecinos, etcétera—”.

    Margarita Sáenz, Iñaki Artaza, Naiara Fernández y Ainara Arana

Situación en los hospitales

Tras la intervención anterior, el jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Basurto, Joseba Ibarmia, presentó la ponencia titulada ‘Los hijos del desastre’. Según recalcó, “es preciso decirlo alto y claro: nuestro personal sanitario y no sanitario, trabajadores sociales, conductores, celadores, técnicos de rayos X, auxiliares de clínica, enfermeros, médicos, etcétera, son héroes. Merecían los aplausos de cada tarde y merecen el mejor trato y el mejor futuro posibles”.

Para el especialista en Medicina Interna, en relación a las olas epidémicas, “podemos afirmar que estamos en el inicio de una cuarta. En realidad es la misma, la primera, que a cada relajo en las medidas de prevención a nivel comunitario se recrudece de forma absolutamente predecible”.

Hasta que no haya una sustancial parte de la población vacunada a nivel mundial, “no habremos ganado la batalla a este virus y correremos el riesgo de que en su adaptación para sobrevivir genere cepas que puedan causar nuevas olas de enfermedad y mortandad”.

Para el jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Basurto, “hemos de acostumbrarnos a vivir con el virus, a respetar su nicho ecológico consiguiendo mantener el nuestro, como ocurre con la gripe. No veo un escenario en el que se puedan cerrar los sistemas de detección, las consultas de primaria o las camas hospitalarias COVID-19, ni las convencionales ni las de intensivos”.

El experto puso de manifiesto que “la fatiga hace mella tras un año de darlo todo. La fatiga como profesionales y la fatiga como ciudadanos. Se nota en todos los compañeros y compañeras una sensibilidad a flor de piel respecto a actuaciones que nos parecen incalificables, como las de los botellones y las fiestas, como las de los jueces epidemiólogos, como las de algunos medios de comunicación”.

Joseba Ibarmia concluyó manifestando que “resolver las deficiencias, las vergüenzas, que la pandemia ha evidenciado de los sectores sanitario y sociosanitario debe ser una prioridad. Invertir y gastar en epidemiología, en atención primaria, en sistemas de control en las residencias, en sistemas de atención a los más débiles de nuestra sociedad”.

Por último, Ainara Arana, enfermera supervisora de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, intervino con la ponencia ‘Vidas en la UCI’. Tal y como expresó la enfermera, “lo que saco en positivo de lo que es esta desgracia de la pandemia en los últimos doce meses es el sentimiento de unidad existente entre todos los profesionales y las ganas y la motivación que hemos conseguido generar a pesar de la incertidumbre, el miedo y la angustia que hemos vivido, especialmente en la primera ola epidémica. Lo mejor de todo en los primeros momentos fue el comportamiento y la actitud que tuvo todo el mundo; tanto los que tuvieron que dar soporte a las que no sabían trabajar en una unidad de críticos, como la gente que salió de sus unidades para trabajar con nosotros”.

Según declaró, “hemos vivido, sobre todo en el inicio de la pandemia, un miedo y una soledad abrumantes, por la soledad en la que ingresaban los pacientes y el cierre de los hospitales. En un primer momento, lo más duro fue cuando falleció el primer paciente, en ausencia de su familia. Este hecho, sirvió para modificar los protocolos establecidos inicialmente, abriéndolos a excepciones en los momentos de final de vida, aportando a los familiares todo lo necesario para poder acompañar con seguridad.

La XLVIII Semana de Humanidades está organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ), así como con la colaboración del departamento de Salud del Gobierno Vasco, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, la Facultad de Medicina y Enfermería y la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), la Universidad de Deusto y Mutualia.

De manera paralela, las conferencias se ven acompañadas por la XLVIII Exposición antológica de académicos pintores y por la XLII Semana Fotográfica, que se pueden visitar igualmente de manera virtual en la web www.acmbilbao.org.

 

La diputada foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Bizkaia, Teresa Laespada, ha inaugurado la cuadragésimo octava Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), cuyo eje es, en esta ocasión, ‘La labor del personal sociosanitario frente a la pandemia’. Le ha acompañado en la inauguración el presidente de esta entidad, Ricardo Franco Vicario. Las conferencias, que se desarrollan durante los días 23, 24 y 25, se pueden seguir libre y gratuitamente a partir de las 18.00 horas, a través de Internet, tras rellenar un formulario web.

De manera paralela, las conferencias se ven acompañadas por la XLVIII Exposición antológica de académicos pintores y por la XLII Semana Fotográfica, que se pueden visitar igualmente de manera virtual en la web www.acmbilbao.org.

La XLVIII Semana de Humanidades está organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ), así como con la colaboración del departamento de Salud del Gobierno Vasco, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, la Facultad de Medicina y Enfermería y la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), la Universidad de Deusto y Mutualia.

En la inauguración, la Diputada Laespada destacó el papel de los servicios públicos en el sostenimiento de la vida y la salud de tantas personas, una tarea desarrollada fundamentalmente por mujeres. En este sentido, reclamó “más política social, más política pública, más gobernanza global sostenible, equitativa y justa”. A su entender, necesitamos “más política que cuida a los miembros de su sociedad” porque “en estos días de desconcierto, de brechas, la política debe recuperar el liderazgo”.

“Necesitamos recuperar la confianza, en personas e instituciones, en la sociedad en la que vivimos. Tenemos que resetearnos y reconstruir la esperanza. Porque las crisis aceleran los cambios y encierran oportunidades. Y, para construir esta confianza, necesitamos la mirada científico-técnica, la mirada profesional, especializada y experta, desde el conocimiento, como la que aporta la Academia”, agregó.

Por su parte, Ricardo Franco Vicario, en su bienvenida, señaló que “desde hace ya unos años, el perfil del adulto mayor residente ha variado, aumentando su edad y, con ello, las comorbilidades que presentan en muchos casos, haciendo que estos centros de atención sociosanitaria —que no son hospitales—, atiendan con mayor frecuencia a personas con un grado muy alto de fragilidad. Mi labor como médico internista me permite conocer con exactitud la realidad de estas personas mayores frágiles, con múltiples comorbilidades. Son unos pacientes cuya salud, en muchas ocasiones, se mantiene en un precario equilibrio. No es nada fácil garantizar su bienestar y su salud”.

El presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao quiso, públicamente, “romper una lanza en favor de los profesionales de estos centros sociosanitarios, tanto profesionales sanitarios, como de otras ramas, que han dado lo máximo por el cuidado de las personas mayores y dependientes que tenían confiadas a su cuidado”.

Conferencias

La primera de las conferencias de la tarde fue pronunciada por Fernando Fantova, exviceconsejero de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, quien abordó la ponencia ‘¿Vamos hacia una atención más integrada para un mayor bienestar’. Según dijo, “mi punto de vista sobre lo que ha sucedido particularmente en las residencias de personas mayores está muy relacionado con una falta de claridad en la zona de conexión entre los servicios sociales y los servicios de salud. De alguna manera, la falta de claridad al respecto de las responsabilidades de cada una de las partes es una de las causas, creo yo, de las circunstancias que se han dado, tan problemáticas, aunque también hay otras causas”.

Tal y como señaló el experto, “me parece que hemos tenido una llamada de atención, porque llevamos 35 años hablando de la atención integrada, social y sanitaria, y de la coordinación e integración de servicios sociales y servicios de salud, y no acabamos de acertar”.

El consultor social consideró durante su intervención que “una explicación se puede hallar en que mientras los servicios de salud se han universalizado y han definido un perímetro de actividades y responsabilidades con toda la población, los servicios sociales no han tenido este mismo desarrollo. Asimismo, los servicios sociales han ido recogiendo, de alguna forma, diversas necesidades diferentes y con cometidos que no siempre son fáciles de definir y, por tanto, con dificultades en ocasiones para entender qué cometido es el corresponde a cada una de las partes. Y ésta es una de las causas del problema que hemos tenido”.

A continuación, Fabiola Moreno, trabajadora social sanitaria, habló sobre ‘COVID-19 y humanización’. Con relación al trabajo social sanitario, la experta subrayó que “actúa de forma directa, autónoma e independiente, en armonía con el resto de los equipos asistenciales, tanto hospitalarios como de atención primaria y en constante relación con los servicios sociales municipales y forales —si la intervención requiere de recursos de atención personal públicos— porque las decisiones o las prescripciones no siempre precisan de ellos; de hecho, la mayor parte nuestras intervenciones tienen mucho más que ver con el acompañamiento en la toma de decisiones y en la utilización y optimización de sus propios recursos o en  la intervención terapéutica, esa en la que todos los profesionales sanitarios nos empeñamos y que, en nuestro caso, resulta  fundamental”.

Fabiola Moreno incidió en que “en esta realidad social en la que se va produciendo la atención a la enfermedad se va vislumbrando la necesidad de delimitar las formas de relación socio-sanitaria: el espacio, el ámbito, el margen en el que la demanda de atención sanitaria y social coinciden para resolver necesidades mixtas que aparecen al mismo tiempo y que actúan a modo de vasos comunicantes en un momento dado; desaparecen o permanecen dependiendo del proceso y de la evolución”.

La trabajadora social reivindicó “respuestas flexibles, bien coordinadas y ágiles en su concreción. Respuestas eficaces que se anticipen a los acontecimientos y en las que actúe el principio de prudencia y de protección: siempre beneficiar aunque haya que rectificar. No perjudicar para no tener que lamentar”.

Por último, Emma Sobremonte, profesora del departamento de Trabajo Social y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, pronunció la conferencia ‘El futuro postCOVID-19: aprendiendo del presente’. Según manifestó, “desde la Universidad tenemos la responsabilidad de formar a las futuras generaciones para la toma de conciencia del mensaje que nos trae la pandemia a la humanidad y para que estén preparados para el afrontamiento multidimensional de sus consecuencias”.

Según dijo, “el virus ha cuestionado sin tapujos nuestro modelo de sociedad, nuestros sistemas de protección y nuestros valores. Nos ha confrontado con la deshumanización y la desigualdad social estructural, pero al mismo tiempo ha puesto en valor sin previo aviso, que el bien más valioso que poseemos es el capital humano y social. Los extraordinarios esfuerzos de los profesionales sanitarios y sociales, las iniciativas valientes y creativas de solidaridad ciudadana y la resiliencia de las personas ante la situación son sus principales manifestaciones”.

Por último, apuntó que “el virus nos desafía a abrazar el cambio y a repensar los valores y comportamientos que rigen la vida y la de nuestras instituciones. Humanizar los servicios implica fortalecer el capital humano e incorporar el capital social y la solidaridad en la vida cotidiana de las organizaciones haciendo algo tan sencillo y a la vez tan difícil como ponerse en el lugar del otro para ser capaz de escuchar, y comprender su sufrimiento y poder responder global y simultáneamente a sus necesidades biopsicosociales y espirituales. Y ello exige entre otras cosas, dada la situación en que nos ha colocado la pandemia, humildad para salir de lo ‘nuestro’, ampliar nuestra mirada, fomentar una ecología de los saberes, confianza social, voluntad firme y mucha flexibilidad. En definitiva construir un nuevo proyecto ético y político”.

Semana-Humanidades-202

El martes, 23 de marzo, la diputada foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Bizkaia, Teresa Laespada, inaugurará la cuadragésimo octava Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB). Le acompañará en la inauguración el presidente de esta entidad, Ricardo Franco Vicario.

El eje del programa de la Semana de Humanidades será, en esta ocasión, la labor del personal sociosanitario frente a la pandemia. Las conferencias, que se desarrollarán durante los días 23, 24 y 25, se podrán seguir libre y gratuitamente a partir de las 18.00 horas, a través de Internet tras rellenar un formulario web.

De manera paralela, las conferencias se verán acompañadas por la XLVIII Exposición antológica de académicos pintores y por la XLII Semana Fotográfica, que se podrán visitar igualmente de manera virtual en la web www.acmbilbao.org.

La XLVIII Semana de Humanidades está organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ), así como con la colaboración del departamento de Salud del Gobierno Vasco, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, la Facultad de Medicina y Enfermería y la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), la Universidad de Deusto y Mutualia.

Conferencias

La primera de las conferencias se celebrará el próximo martes, 23 de marzo, y será pronunciada por Fernando Fantova, exviceconsejero de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, quien abordará la ponencia “¿Vamos hacia una atención más integrada para un mayor bienestar”. Después, Fabiola Moreno, trabajadora social y escritora, hablará sobre “COVID-19 y humanización”. Por último, Emma Sobremonte, profesora del departamento de Trabajo Social y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, pronunciará la conferencia “El futuro postCOVID-19: aprendiendo del presente”.

Previamente al inicio de la conferencia se llevará a cabo la inauguración oficial de la Semana por parte de la diputada foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Bizkaia, Teresa Laespada —que moderará también las ponencias posteriores—, junto con Ricardo Franco Vicario, presidente de la ACMB.

El miércoles, 24 de marzo, se expondrán cuatro ponencias. Por un lado, Margarita Sáenz, Psiquiatra del Hospital Universitario Cruces y profesora asociada de la UPV/EHU, hablará sobre “Género y salud mental en la pandemia”. A continuación, Naiara Fernández, directora Asistencial de IMQ Igurco, e Iñaki Artaza, director de Innovación, Sistemas de Gestión y Evaluación del Departamento de Políticas Sociales de la Diputación Foral de Álava y exdirector asistencial de IMQ Igurco, expondrán la ponencia «Humanizando la atención a las personas mayores en tiempos de pandemia». El jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Basurto, Joseba Ibarmia, presentará la ponencia titulada “Los hijos del desastre“. Por último, Ainara Arana, enfermera supervisora de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, intervendrá con “Vidas en la UCI”. La moderadora de esta segunda jornada de la Semana de Humanidades será Magdalena Múgica, médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria de IMQ.

La Semana de Humanidades concluye el jueves, 25 de marzo, con otras tres ponencias. La primera en hablar en esta jornada será Lourdes Zurbanobeaskoetxea, presidenta del Comité de Ética de Intervención Social de Bizkaia, jefa del Servicio de Valoración y Orientación y Coordinadora Sociosanitaria de la Diputación Foral de Bizkaia, quien presentará los “Dilemas éticos de la pandemia”. Tras ella, Isabel Alonso Durana, enfermera especialista en Salud Mental de la Red de Salud Mental de Araba (Osakidetza) y jefa de estudios de la Unidad Docente de Enfermería de Salud Mental de Osakidetza, hablará sobre «Investigación en cuidados: impacto de la pandemia en los profesionales de la salud». Por último, José A. Martín Zurimendi, secretario del Consejo Asesor de Salud Mental de Euskadi y jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, expondrá en su alocución la ponencia titulada “Programa de apoyo emocional para pacientes y profesionales de Osakidetza”. Esta última jornada tendrá como moderador a Javier Ogando, presidente de sección de Salud Mental y Toxicomanías de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

Exposiciones

La Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao ha programado dos exposiciones, que este año, al igual que el anterior, serán accesibles a través de Internet. La primera es de pintura, donde han colaborado catorce académicos pintores como José Antonio Aróstegi, Ascensión Berganza, Maite Bolumburu, Maite Briones, Begoña Escuza, Zulema Fernández, Emilio Franco, Elena Fuertes, Mertxe Gabiña, Javier Ochoa, Jesús María Orbe, Juan Sainz, Garazi Unzueta y Emilia Vicario. La segunda exposición está centrada en la fotografía de temas diversos, captados por profesionales sanitarios como Miguel Gutiérrez, Asuntzi Martínez o Jesús Rodríguez, así como una serie de fotografías realizada por Mutualia.

Créditos

Gracias a los convenios existentes entre la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, el seguimiento de las sesiones de la Semana de Humanidades por parte de los alumnos de la Facultad de Medicina y Enfermería, y de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU podrá ser reconocida con créditos de optatividad. Es requisito para la acreditación, la asistencia a todas las sesiones de la actividad.

ludopatia-juego

En el marco del cumplimiento del primer año del inicio de la pandemia de coronavirus, la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desea llamar la atención sobre el problema de la ludopatía, que en tiempos de pandemia ha adquirido una mayor gravedad.

Tal y como expone el Dr. Javier Ogando, presidente de la sección de Toxicomanías y Adicciones de la Academia, “la pandemia de la COVID-19 y el confinamiento todavía suponen hoy para mucha gente una situación de aislamiento y la soledad. Esto es también una ‘epidemia dentro de la epidemia’ con un incremento de la sintomatología ansioso-depresiva reactiva a sensaciones de incertidumbre, inseguridad, vulnerabilidad y frustración”.

Según detalla el psiquiatra, “esta situación ha potenciado la utilización de Internet como un método de falsa automedicación, propiciando el predominio de las relaciones virtuales sobre las presenciales, facilitando al mismo tiempo procesos de comunicación anonimizada y aislamiento social, así como el desarrollo de nuevos síndromes psicopatológicos (ya presentes de forma rudimentaria anteriormente) asociados a su uso”.

En este sentido, el experto recuerda que las adicciones comportamentales presentan “los mismos efectos y manifestaciones emocionales, cognitivas y conductuales que las adicciones a sustancias, con el riesgo de pasar más desapercibidas”.

La adicción al juego, ludopatía o juego patológico ha sido la primera adicción sin sustancia o “comportamental” reconocida como trastorno psiquiátrico en los manuales diagnósticos oficiales. “El desarrollo de Internet, las redes sociales, las tecnologías de la información y el uso generalizado del móvil incluso por menores de edad, ha facilitado el desarrollo y traspaso de estas conductas adictivas del terreno físico y presencial, al virtual”.

Todo lo anterior ha tenido como efecto, según expone el Dr. Javier Ogando, “la multiplicación del número de afectados en base a la ampliación de la accesibilidad y de la comunicación de su oferta a población potencialmente vulnerable, como personas con inestabilidad psicológica y fragilidad emocional, jóvenes, menores, personas con conflictos familiares, laborales, emocionales, de exclusión social, en crisis diversas, etcétera”.

Para el presidente de la sección de Toxicomanías y Adicciones de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, “la falta de estrategias preventivas globales de salud pública y protectoras de poblaciones vulnerables, (menores, jóvenes, ubicación de locales de juego con respecto a centros educativos, limitación de su número, ausencia de una mayor y mejor regulación de la comercialización del sector, etcétera), ha propiciado el agravamiento del problema”.

A esta situación se han añadido “las dificultades de respuesta profesional, tanto social como sanitaria, y de accesibilidad a los dispositivos terapéuticos, problemas ya existentes antes de la pandemia pero gravemente incrementados con ella”. Todo ello ha supuesto “una afectación grave a la salud, y al funcionamiento y dinámica individual, familiar y social”. De este modo, la adicción al juego sigue constituyéndose para el experto como “uno de los retos presentes y futuros ‘pendientes’ más importantes para la atención de salud mental”.

Los factores más importantes que destaca el presidente de la sección de Toxicomanías y Adicciones de la Academia en relación a la adicción al juego son, actualmente, “la falta de conciencia adecuada de problema o enfermedad que supone la adicción al juego; la escasa percepción de riesgo en la conducta de juego; la banalización de la conducta de juego y la tolerancia social; la falta de medidas reguladoras y protectoras de la población potencialmente vulnerable; el daño diferido de la conducta ludopática, que en algunos casos se prolonga durante años, algo común a otras conductas adictivas; la publicidad, incluso con reclamos económicos, de forma masiva e intensiva en los medios de comunicación; y, por último, la escasa implicación en el problema de los poderes públicos, incluido los sanitarios”.

El psiquiatra concluye recordando que “la adicción mata pero, primero y por largo tiempo, ata”, así como que frente a la frase relativa a que ‘el juego compulsivo y las apuestas sólo son un problema si pierdes’, recalca que “el problema es que pierdes siempre. Lo peor que puede ocurrir es que al principio de iniciarte en el juego, ganes”.