La Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao celebró ayer la segunda jornada de un ciclo de conferencias dedicado a la Economía de la Salud, que tuvo lugar en la sede de la Sociedad Bilbaina.
El pasado 3 de diciembre se llevó a cabo la conferencia titulada ‘El impacto socioeconómico de la obesidad: ¿cómo abordarlo?’, mientras que la segunda jornada tuvo como título ‘Sostenibilidad de la sanidad’. Esta última se orientó a promover el debate y la reflexión constructiva sobre la sostenibilidad intergeneracional del modelo sanitario y el papel de los distintos agentes del sector para garantizarla.
La mesa estuvo moderada por Roberto Nuño, investigador de Matia Instituto y presidente de la Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, y contó con la participación de Iñaki Gutiérrez Ibarluzea, director de Investigación, Innovación y Evaluación Sanitarias del Departamento de Salud del Gobierno Vasco; Asier Albizu, presidente del Basque Health Cluster; y Joseba Vidorreta, exdirectivo del sector sanitario y miembro de la Sección de Economía de la Salud de la Academia.
En el inicio del evento, Roberto Nuño abogó por la necesidad de «preservar generacionalmente un modelo sanitario que funciona», y de «huir de cierto catastrofismo y politización». A partir de ahí, incidió en el debate sobre las esferas pública y privada del sistema sanitario, poniendo el foco en la conveniencia de «hablar de resultados en términos de salud, de eficiencia y de equidad».
En su alocución, Joseba Vidorreta aludió a una demanda creciente de servicios sanitarios «estructural, que no coyuntural», que presiona a todo el sector, y que incluye factores como el creciente peso relativo de la población mayor de 65 años (que precisa entre un 40% y un 100% más de servicios que los de menor edad), los cambios de hábitos de los ciudadanos y una mayor preocupación por la salud por parte de la población.
En palabras del experto, este aumento de la demanda genera «dificultades de adecuación de la oferta, presionando a todo el sector (profesionales, financiación, gestores) y afectando a la accesibilidad, la equidad, la seguridad, la calidad y la universalidad. Todo ello apunta a la necesidad de una transformación del modelo actual», indicó.
A este respecto, Vidorreta valoró ante los asistentes que, «es probable que se vaya más lento de lo que sería deseable, pero hacer cambios en un sector tan grande e importante es siempre difícil y sensible; por ello, es necesario el concurso de todos los agentes».
El experto destacó que un objetivo a perseguir es el de «fortalecer y equilibrar el conjunto de la cadena de valor del sector, con el fin de garantizar la atención a la demanda creciente y consolidar su papel como motor de desarrollo económico y social del País Vasco».
«Quizás un exceso de visión del pasado», continuó explicando el exdirectivo del sector sanitario y miembro de la Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, «añorando lo que se tenía, con un cierto enfoque inmovilista, nos está confundiendo. No se trata de recuperar el pasado; se trata de mirar hacia delante y valerse de nuevas ayudas, como los automatismos o la inteligencia artificial, y apostar por la participación activa de los pacientes. También es conveniente implicar a todas las partes interesadas, como pacientes, profesionales, proveedores, políticos, directivos, etcétera y reorientarlos y redefinir su posición. Y, por supuesto, entender las necesidades actuales y ámbitos de crecimiento de la demanda, como la cronicidad, la dependencia, los cuidados y la salud mental, por citar sólo algunos».
En este sentido, Vidorreta sacó a colación las actuaciones que se están llevando a cabo tanto en Cataluña con el proyecto CAIROS (Comité de Evaluación, Innovación, Reforma Operativa y Sostenibilidad del Sistema de Salud) como en Euskadi, con el Pacto Vasco de Salud, «implicando a los diferentes agentes del sector para avanzar en las transformaciones necesarias para la sostenibilidad futura del sistema».
Por su parte, Asier Albizu, director general de BIOLAN y presidente del Basque Health Cluster aportó una nueva visión sobre la sostenibilidad de la sanidad en el marco de su intervención, destacando que «la sostenibilidad financiera de la sanidad pública debe entenderse desde la perspectiva del equilibrio entre la entrada y la salida de recursos económicos que componen el presupuesto, por lo que cuanto mayor sea el ingreso, mayor será la capacidad presupuestaria que puede utilizarse y también contribuirá a mejorar la sostenibilidad social, ya que el sector de la salud ocupa a más de 60.000 personas en Euskadi».
Es por lo anterior por lo que el experto apuntó que la cadena de valor de suministro de ‘kilómetro cero’ «puede ser una fuente de ingresos para garantizar este equilibrio. Además, disponer de una cadena de suministro de kilómetro cero va a disminuir la dependencia tecnológica de terceros países y va a mejorar la sostenibilidad ambiental al disminuir las distancias de transporte de estos suministros».
A modo de resumen, entre las principales conclusiones que surgieron de las aportaciones de los expertos se puso de manifiesto que se precisa un sector sanitario fuerte, equilibrado y cohesionado, con la necesaria colaboración entre el conjunto de agentes de la cadena de valor, con el fortalecimiento de la cadena de valor y una mayor suficiencia y garantía de suministros, y en el que la industria de salud actúe como motor de la innovación.
Los expertos valoraron que la voz de los pacientes y de los profesionales es indispensable, al ser los principales protagonistas, lo que permite entender las nuevas necesidades y la manera de abordarlas. También centraron su atención en la incorporación de automatismos e inteligencia artificial, como sistemas para la obtención de seguridad, desburocratización y eficiencia en el sistema, y en la cronicidad, la dependencia, la salud mental y la accesibilidad, como retos asistenciales relevantes.
Los ponentes concluyeron señalando que el sector sanitario tendrá un importante crecimiento en los próximos años, que exigirá transformaciones relevantes y que para ello precisa de la participación del conjunto de los agentes (centros asistenciales, industria, profesionales y pacientes, entre otros).
Esta iniciativa formativa contó con la colaboración de Novo Nordisk.
La Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao celebrará los días 3 y 17 de diciembre de 2025 un ciclo de conferencias dedicado a la Economía de la Salud, que tendrá lugar en formato presencial, de 18:30 a 20:00 horas, en la sede de la Sociedad Bilbaina (c/ Navarra 1, Bilbao). La inscripción, gratuita pero imprescindible, se realiza a través del formulario habilitado por la organización en la página web de la Academia (https://www.acmbilbao.org/).
Estas jornadas abordarán cuestiones de gran relevancia para la sostenibilidad del sistema sanitario y el impacto social de los problemas de salud pública.
Impacto económico de la obesidad
El miércoles 3 de diciembre se celebrará la conferencia titulada ‘El impacto socioeconómico de la obesidad: ¿cómo abordarlo?’, cuyo objetivo es visibilizar las consecuencias sociales y económicas de esta enfermedad y analizar las estrategias para afrontarlas desde la salud pública y la gestión sanitaria.
Participarán Roberto Nuño, investigador de Matia Instituto y presidente de la Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao; Itziar Larizgoitia, especialista en Salud Pública; y Ane Fullaondo, directora de Biosistemak. La sesión incluirá un turno de ruegos y preguntas.
Sostenibilidad de la sanidad
La segunda jornada tendrá lugar el miércoles 17 de diciembre, con la conferencia ‘Sostenibilidad de la sanidad’, orientada a promover el debate y la reflexión constructiva sobre la sostenibilidad intergeneracional del modelo sanitario y el papel de los distintos agentes del ecosistema para garantizarla.
La mesa estará moderada por Roberto Nuño y contará con la participación de Iñaki Gutiérrez Ibarluzea, director de Investigación, Innovación y Evaluación Sanitarias del Departamento de Salud del Gobierno Vasco; Asier Albizu, presidente del Basque Health Cluster; y Joseba Vidorreta, exdirectivo del sector salud y miembro de la Sección de Economía de la Salud de la Academia. Al finalizar la jornada se ofrecerá un cóctel a las personas asistentes.
Esta iniciativa formativa cuenta con la colaboración de Novo Nordisk.
La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y Cruz Roja en Bizkaia han firmado hoy un convenio de colaboración para desarrollar diversas actividades formativas y divulgativas de manera conjunta a lo largo del curso académico 2025-26, con el objetivo principal de promover la salud, el cuidado del medioambiente y el bienestar en la comunidad.
La rúbrica del convenio la han llevado a cabo Agurtzane Ortiz Jauregi, presidenta de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, y Josu Perón Gotia, presidente de Cruz Roja en Bizkaia, en el marco de la celebración de la I Jornada Una Sola Salud / Osasun Bakarra, que ambas entidades organizan de manera conjunta con el Colegio de Veterinarios de Bizkaia. Esta iniciativa se lleva a cabo en la sede de este colegio profesional, ubicada en Bilbao, los días 26 y 27 de noviembre.
Este acuerdo busca fortalecer la cooperación entre ambas instituciones en áreas clave como el enfoque ‘One Health’, el respeto por el entorno natural, la formación y la atención a colectivos vulnerables.
Ambas entidades se comprometen a promover la salud global a través de la colaboración en proyectos formativos, de sensibilización, de investigación aplicada y de divulgación, mediante acciones sociales dirigidas a mejorar la atención y el bienestar de las personas y su medioambiente.
Asimismo, colaborarán en la formación en emergencias, salud comunitaria, atención a personas mayores y migrantes, y prevención de enfermedades, entre otros. A lo largo del curso, se realizarán diversas actividades que involucrarán a profesionales de la salud, voluntarios y miembros de la comunidad.
“Este convenio es un paso fundamental para la Academia. La colaboración con Cruz Roja, una institución centenaria como es la Academia, nos permitirá diseñar e implementar proyectos que beneficien tanto a los profesionales de la salud como al voluntariado y a la comunidad en general”, destacó Agurtzane Ortiz, presidenta de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.
Por su parte, Josu Perón, coordinador de Cruz Roja en Bizkaia explicó que “la firma de este convenio es una excelente oportunidad para aunar esfuerzos y adoptar un enfoque integral y unificador cuyo objetivo sea el de equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. Utilizar los vínculos estrechos e interdependientes que existen entre estos campos para establecer nuevos métodos de promoción de la salud en las comunidades. Y por eso hoy queríamos abordarlo en esta primera acción en común. Este acuerdo es una muestra clara de cómo la colaboración entre instituciones puede generar un impacto real en la mejora del bienestar sanitario, social y medioambiental”.
La firma del convenio se ha llevado a cabo aprovechando la celebración de la I Jornada Una Sola Salud / Osasun Bakarra, en la que Javier Garaizar Candina, catedrático de Microbiología, referente de Medioambiente de Cruz Roja en Bizkaia y presidente de la sección de Salud y Medioambiente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, ejerce como moderador del segundo día de ponencias.
La III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria, organizada en Bilbao por las secciones de Urología y Medicina Familiar y Comunitaria de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, trataron las infecciones urinarias de repetición en mujeres, el manejo del paciente después de un cólico nefrítico, cuándo derivar al urólogo un paciente con síntomas del tracto urinario inferior y la irrupción en el mercado de un nuevo fármaco no hormonal para el tratamiento de los sofocos asociados a la menopausia.
Los ponentes de la jornada fueron el Dr. Pereira Arias, jefe del departamento de Urología en Urología Clínica Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre; el Dr. Jorge Robalino Aldaz, urólogo de este mismo centro hospitalario; y el Dr. Borja Otero, ginecólogo del Hospital Universitario Cruces y del Instituto de Ginecología y Obstetricia Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre. La presentación de las jornada corrió a cargo de los presidentes de ambas secciones de la Academia, los doctores José Gregorio Pereira Arias (Urología) y José Manuel Llamazares (Medicina Familiar y Comunitaria).
El Dr. Jorge Robalino Aldaz, urólogo de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, desgranó ante la audiencia de profesionales sanitarios y estudiantes de ciencias de la salud la ponencia ‘Síntomas del tracto urinario inferior (STUI): más allá de la hiperplasia benigna de próstata’.
Los síntomas del tracto urinario inferior, según puso de relieve, son una de las causas de consulta más frecuentes en atención primaria y urología. «Estos síntomas, que incluyen la urgencia, la incontinencia, el aumento de la frecuencia miccional o la dificultad para vaciar la vejiga, afectan de forma importante la calidad de vida y generan un elevado coste sanitario».
El experto advirtió en su conferencia que, «aunque históricamente estos síntomas del tracto urinario inferior se asociaban al varón por su relación con la hiperplasia benigna de próstata, hoy se sabe que son también muy prevalentes en mujeres, donde permanecen a menudo infradiagnosticados y subtratados, en parte por la tendencia a normalizarlos como “cosas de la edad”. Conviene desvincular el concepto de síntomas del tracto urinario inferior con respecto a la hiperplasia benigna de próstata y centrar el manejo en los síntomas concretos del paciente».
Durante su intervención, el urólogo de IMQ destacó la magnitud del problema: «en España, más del 25% de las mujeres y el 7% de los hombres mayores de 40 años presentan el síndrome de vejiga hiperactiva, mientras que los síntomas urinarios afectan a cerca del 40% de los varones mayores de 50 años, cifra que aumenta hasta el 88 % en mayores de 80 años. La incontinencia urinaria también muestra una prevalencia creciente, afectando a la mitad de las mujeres en edad avanzada».
Diagnóstico
El experto llamó la atención sobre la importancia de una evaluación clínica «minuciosa», que contemple «los hábitos de vida, el uso de medicamentos y una descripción detallada de los síntomas». Herramientas como el IPSS en hombres o los cuestionarios ICIQ-SF y OAB-q en mujeres «permiten cuantificar el impacto de los síntomas del tracto urinario inferior en la calidad de vida y orientar el tratamiento de forma más precisa», añadió.
Tratamiento
Antes de iniciar cualquier tratamiento sintomático es «esencial» descartar causas graves o diferenciales. La piedra angular del manejo de los síntomas del tracto urinario inferior radica, tal y como explicó el Dr. Robalino, en «la correcta identificación y cuantificación de los síntomas. No tratamos una próstata, tratamos un paciente con síntomas concretos».
Respecto al manejo, el urólogo de IMQ abogó por priorizar las intervenciones no farmacológicas como primera línea, añadiendo como consejos: «reducir la ingesta de cafeína y líquidos, controlar el peso, tratar el estreñimiento y realizar un entrenamiento vesical o rehabilitación del suelo pélvico».
En los casos en los que es necesario un abordaje farmacológico, la elección del tratamiento depende del tipo de síntoma predominante y la valoración del especialista en cada caso. «Los alfa-bloqueantes mejoran los síntomas de vaciado, mientras que los antimuscarínicos y los agonistas beta-3 resultan eficaces para los de llenado, con combinaciones indicadas en pacientes con mayor riesgo de progresión o volumen prostático elevado. En mujeres, los estrógenos tópicos y los agonistas beta-3 representan opciones seguras y efectivas», manifestó el especialista.
La III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria contó con la colaboración de Astellas Pharma.
Las secciones de Urología y Medicina Familiar y Comunitaria de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao acaban de celebrar en Bilbao la III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria, una iniciativa dirigida a profesionales sanitarios y estudiantes. La presentación de la iniciativa corrió a cargo de los presidentes de ambas secciones, respectivamente, los doctores José Gregorio Pereira Arias y José Manuel Llamazares.
Las infecciones urinarias de repetición en mujeres, el manejo del paciente después de un cólico nefrítico, cuándo derivar al urólogo un paciente con síntomas del tracto urinario inferior y la irrupción en el mercado de un nuevo fármaco no hormonal para el tratamiento de los sofocos asociados a la menopausia, fueron los temas abordados por el Dr. Pereira Arias, jefe del departamento de Urología en Urología Clínica Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre; el Dr. Jorge Robalino Aldaz, urólogo de este mismo centro hospitalario; y el Dr. Borja Otero, ginecólogo del Hospital Universitario Cruces y del Instituto de Ginecología y Obstetricia Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre.
En la primera ponencia, fue el propio Dr. Pereira Arias quien trató las infecciones de orina de repetición en mujeres. «Hablamos de un problema frecuente, con una prevalencia elevada, donde una de cada tres mujeres ha tenido una infección antes de los 24 años; y entre un 20 y un 30% va a desarrollar una segunda en menos de 6 meses. Es un problema sociosanitario relevante, dado el absentismo laboral que genera, el impacto en la calidad de vida de las pacientes, el riesgo de generar resistencias bacterianas por el uso indiscriminado de antibióticos y el no menos peligroso riesgo de acabar con una sepsis urinaria».
Se considera la existencia de una infección urinaria de repetición cuando se dan más de dos casos en seis meses o más de tres episodios en un año. Menos de estos episodios se tratan de manera aislada, como cualquier infección.
Los factores de riesgo, según detalló el experto, «son de sobra conocidos: relaciones sexuales frecuentes, uso de dispositivos intrauterinos (DIU), espermicidas, embarazo, menopausia, prolapso órganos pélvicos, incontinencia y la omnipresente diabetes mellitus».
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante un urocultivo, siendo más comunes en estos casos la constatación de la presencia de los bacilos gramnegativos y la conocida Escherichia Colli.
En ocasiones, se hace preciso realizar pruebas de imagen por parte del especialista para descartar mediante ecografía la presencia de cálculos urinarios u otras lesiones del revestimiento interno del tracto urinario (lesiones uroteliales), dado el carácter recidivante del cuadro clínico.
Tratamiento
El urólogo de IMQ recordó las recomendaciones generales para los pacientes en estos casos: «no demorar la micción, miccionar antes y después del coito, mantener una buena ingesta de líquidos diaria, evitar el estreñimiento y mantener una higiene genital adecuada. Es importante mantener una flora vaginal normal y preservar nuestros lactobacilos, ya que permiten generar un entrono ácido que resulta incómodo para las bacterias. Se pueden administrar por vía oral o local este tipo de probióticos».
En su abordaje terapéutico, se realiza una biopresión sobre el nicho ecológico: «esto significa, sencillamente, complicar la presencia y adherencia bacteriana al entorno uro-ginecológico».
En el caso de las mujeres postmenopáusicas sin riesgo de tumores dependientes de estrógenos, los especialistas pueden recurrir a la administración de estriol (una hormona sexual femenina del grupo de los estrógenos) por vía intravaginal «para mejorar el trofismo local que permita mantener la flora y el sistema defensivo activo».
Otra medida apuntada por el Dr. Pereira consiste en mermar la capacidad de fijación bacteriana a la superficie urotelial y vesical. Para ello se dispone de distintos productos o extractos. «El consumo de arándanos rojos de manera regular permite liberar una sustancia, la proantocianidinas (PAC), que recubren la superficie urinaria y que disminuyen la adherencia de patógenos y, por ende, la recurrencia de infecciones a dicho nivel. Existen muchos preparados comercializados que incluso ayudan a acidificar la orina, haciendo más incómoda la vida de estas enterobacterias».
En otro escenario, se puede administrar D-Manosa que actúa directamente sobre esas fimbrias (estructuras filamentosas de la superficie de las bacterias, que les permiten adherirse a los tejidos y entre ellas), inhabilitándolas y reduciendo su adhesividad. Todos estos preparados se comercializan combinados para mejorar su eficacia y carecen de efectos secundarios relevantes», apuntó el también presidente de la sección de Urología de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.
Con menos frecuencia se recurre a instilar, mediante una sonda uretral, glicosaminoglicanos en la vejiga para restaurar esa superficie dañada y mejorar la defensa barrera frente a las bacterias patógenas.
Y un último escalón preventivo, tal y como enumeró el Urólogo de IMQ, se encuentra en el empleo de «autovacunas desarrolladas con las propias bacterias de la paciente, previamente identificadas y cultivadas, permitiendo la exposición a sus antígenos por vía nasal u oral durante 2 o 3 meses, incrementando las inmunoglobulinas A que permiten actuar frente a cualquier intento de colonización bacteriana, reduciendo el número de reinfecciones».
El objetivo final de todas estas medidas es minimizar la colonización, adhesión y permanencia de las bacterias en la vía urinaria por distintos medios, pero en ocasiones y ante su fracaso no existe otra opción que emplear antibióticos. «En este caso, se seleccionan aquellos más apropiados al germen implicado y de menor toxicidad y riesgo de resistencias. Cuando la infección se relaciona con las relaciones sexuales, se emplean monodosis pre o postcoitales. En los casos de recidiva frecuente, se puede recurrir a dosis nocturnas durante seis meses e, incluso, pautas más largas. Lo importante es la adecuada monitorización y seguimiento».
Existencia de bacterias sin aparición de síntomas
Por último, el Dr. Pereira sacó a colación los casos en los que se presentan bacterias en los cultivos de orina sin que las pacientes presenten síntomas. «Es lo que se conoce como bacteriuria asintomática y no necesita ser tratada con antibióticos, salvo gérmenes poco habituales o pacientes embarazadas, inmunodeprimidas, en tratamiento con corticoides, diabetes mellitus o instrumentación de la vía urinaria», concluyó.
La III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria contó con la colaboración de Astellas Pharma.